asesoramiento energético

Por qué un asesoramiento energético profesionalizado nos genera siempre ahorro en tiempo y dinero.

Queremos empezar haciendo una reflexión sobre cómo debe ser un asesoramiento energético profesionalizado, uno que se precie. Para ello vamos a lanzar una serie de preguntas que nos llevarán a la conclusión que pretendemos sacar.

¿Qué hace falta para estar bien asesorado en cualquier materia empresarial que contemplemos?

Contar con alguien experto en la materia en cuestión que nos indique qué hacer en cada momento y que se siente en nuestro lado de la mesa para tomar decisiones conjuntamente, aquellas que más nos beneficien.

¿Cómo elegir entre las múltiples opciones y amplia oferta que pueda haber?

Para hacer un buen trabajo y con un resultado óptimo, es necesario tener un conocimiento profundo, pormenorizado y técnico de todos los puntos que son importantes para decidir en una empresa, desde el punto de vista operativo y estratégico. Ello solo lo consigue gente formada, especializada y técnica que sea capaz de atender cualquier cuestión relacionada con la materia sobre la cual necesitamos un asesoramiento profesional.

Estas dos preguntas que se contestan con sentido común nos llevan a la siguiente cuestión.

¿Es el asesoramiento energético una profesión?

La respuesta para nosotros está clara, razonémosla:  

Desde que el mercado energético se liberó, los costes no han parado de subir lo cual ha contribuido sobremanera como una preocupación más de los empresarios. A esto le añadimos la necesidad existente de ahorrar en consumo, pues como ya hemos explicado en múltiples ocasiones, la reducción de costes se consigue por la vía del abaratamiento en la materia prima y la reducción de su consumo, como es lógico en cualquier proceso que contemplemos. En nuestro caso, la necesidad de reducir en consumo, más allá de cuestiones económicas, viene dada por “imposiciones políticas” cada vez más exigentes que nos “obligan” a ello y aunque hoy aún lo debamos entrecomillar, mañana probablemente no tengamos que hacerlo pues será una imposición real, ya que el planeta pide un cambio en el modelo energético que pasa por una imperiosa reducción del consumo.

Tradicionalmente el asesoramiento energético estaba falto de profesionales

En un sector tradicionalmente poco profesionalizado y es necesario que exista una evolución hacia la profesionalización del mismo. Un correcto y completo asesoramiento energético debe estar respaldado por un conocimiento integral y exhaustivo que persiga los objetivos por las dos vías comentadas en el párrafo anterior: consumo energético y coste energético. Sin embargo aún hoy día está lejos de ser así. Pongamos un par de ejemplos de sectores ya altamente profesionalizados de manera tradicional para entender de lo que estamos hablando: un asesor fiscal no podría desempeñar completamente su labor sin conocer la última legislación en materia fiscal o sin saber contabilidad empresarial. Un asesor legal integral no podría asesorar en todo aquello que afecta legalmente a la gestión empresarial sin conocimiento profundo en materia mercantil y laboral (asumiendo que para la parte fiscal ya existe el anterior). Por poner un último ejemplo, un asesor de seguros no puede asesorar ante un siniestro de cualquier tipo donde contemos con las coberturas de un seguro si no conoce los entresijos de los seguros más comúnmente contratados por empresas (como el de responsabilidad civil, de autónomos, médico o incluso de vida) y cómo enfocar un parte para conseguir cobrar una indemnización. De ahí que, atendiendo este ejemplo, diferenciamos entre un bróker de seguros y una asesoría.

Conclusión y lo más importante, decisión a contratar a un profesional que se paga solo sus honorarios.

Con este artículo pretendemos poner de manifiesto la necesidad de contratar cubrir el mercado con asesoramiento energético profesionalizado, pues la diferencia en el resultado para los empresarios es notoria entre un asesor profesional y uno que no lo sea. Por otro lado, para contar con un profesional hay que estar dispuesto a pagarle y asumir ese coste, el cual siempre acabará cubriéndose con el resultado que el profesional consiga, al igual que el resto de ejemplos que hemos mencionado. Si lo analizamos en frío, el ahorro en tiempo y en dinero que nos genera un buen asesor se materializa de manera automática. Por el contrario, todo aquel que solamente se dedique a proponer la contratación de un servicio o venta de producto es un mero comercial y no un asesor. Esta aseveración es igualmente válida para cualquiera de los ejemplos que hemos venido mencionando. Por ello, y con esto concluimos nuestra exposición, estamos convencidos de que la proliferación de buenos asesores energéticos está en proceso e incluso deberá llegar el momento en el que exista una homologación de conocimientos de base que regule y controle el intrusismo en la práctica de esta profesión, como en cualquier otra. Por poner un ejemplo de este problema, el asesoramiento energético en valencia ha sido durante años un servicio con mala imagen, poco profesionalizado y con casi ninguna garantía de aportar un valor real. Las cosas afortunadamente están cambiando para los empresarios, en este sentido.

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